Mostrando entradas con la etiqueta Prácticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Prácticas. Mostrar todas las entradas

19 de mayo de 2016

Antes, durante y después

El otro día fui al colegio donde el año pasado hice las prácticas. Un compañero de la  universidad estaba haciendo las prácticas en ese centro y con la misma profesora con la que estuve el año pasado. En la misma clase y una clase de 4º de Primaria, como cuando estuve yo. 

El colegio no se ha movido desde entonces, por suerte. La clase seguía siendo la misma, al menos aparentemente, aunque había menos mesas que el año pasado, al menos esas no se usaban tanto como el año pasado. Parecía que no había pasado el tiempo. 

Pero los niños que hay ahora no son los mismos que estaban el año pasado. Ni la profesora es la misma. Ni yo soy la misma. Si pudiera volver a las prácticas del año pasado... 

Por una parte, me hubiera gustado elegir este año el mismo colegio, pero por otra, creo que lo más valioso que tiene la profesión docente es la variedad. Hay profesores que me gustan más que otros, eso está claro, pero saber lo que hacen otros es esencial para aprender a dar clase. Me puede gustar más o menos, pero aprender aprendo igual. 

Aunque no es agradable ver ciertas situaciones y no poder hacer nada. Yo puedo hacerlo de otra manera, pero no puedo hacer que otra persona actúe como actuaría en su lugar. No puedo pretender lo imposible. Y más si no sé si lo que hago está bien o no. Lo único que sé es que a mi me funciona y sé que es así porque lo hago, no solo lo intento.

Siempre que me pongo a prepararme una clase, aunque sepa lo que voy a explicar, lo vuelvo a aprender. La mayoría de las veces son conceptos que en su momento aprendí, o memoricé en el peor de los casos, y que tengo tan asumidos que ni siquiera me planteo como los aprendí. Independientemente de que me acuerde de cómo lo aprendí, necesito volver a aprender y hacer consciente el proceso que hago cuando lo aprendo. 

Necesito saber qué es lo que voy a enseñar y cómo he aprendido individualmente lo que quiero enseñar.  Enseñar no es explicar, no es definir, no es dar una receta, no es memorizar, no es repetir, no es dar unos apuntes, no es dar una solución, para mí no. 

Enseñar es mucho más que todo eso, es un proceso mucho más complicado que aprender. Y aprender no es fácil. 

Quizá sea porque estoy muy sensibilizada a notar estos procesos, que por otra parte nadie me ha explicado, al menos esplícitamente, pero creo que todo profesor lo hace siendo consciente de ello o no. 

Cuando explico algo por primera vez, habiéndolo aprendido previamente, estoy muy pendiente de lo que pasa (si lo entiende o si no, si me explico bien o si no, si los conocimientos previos que necesita saber para comprender el nuevo contenido los entiende o si no, si puede haber problemas de aprendizaje detrás de esas dudas o no, en qué parte de la explicación se ha perdido y trabajar a partir de ahí, saber los motivos por los que no entiende). Por eso, estoy constantemente haciendo preguntas cuando algo no consigo que comprenda el contenido. 

No busco que llegue a una conclusión a la que tiene que llegar, si hago eso no consigo que piense en lo que está haciendo. Se convertirá en un "robot" y no reflexionará sobre cómo lo ha hecho. De nada me sirve que sepa resolver un problema si no entiende lo que hace.  Para eso no necesita a un profesor, necesita un libro de soluciones. 

En cambio, las sucesivas veces que explico algo es mas fácil y más complejo que la primera. Más fácil porque cuento con mucha más información que al principio y más complejo porque esa información que obtengo cada vez que lo explico condiciona y modifica mi manera de entender, de aprender y de enseñar ese contenido. Tengo una perspectiva mucho más amplia del contenido en concreto y mucha más información que hacen que mi esquema mental aumente en relación a esa información: aparecen nuevos conceptos que se relacionan directa o indirectamente, nuevas conexiones, posibles causas, posibles consecuencias, etc... 

Hay veces que mis mapas mentales  cambian y no soy consciente de dichas variaciones hasta pasado un tiempo. 

5 de abril de 2016

Feedback positivo




Estas últimas semanas han sido muy intensas a nivel profesional, no sólo porque he tenido la oportunidad de dar clase en el colegio, sino porque tanto mi tutora del colegio como los niños me han dicho lo que piensan de mi como profesora.

Ser muy autocrítica conmigo misma tiene sus ventajas y una de ellas es que soy consciente cuando estoy haciendo algo que considero que no está bien. Lo importante no es darse cuenta, además tienes que saber gestionar ese momento.

Hace tres semanas, dando las dos primeras sesiones de mi propuesta didáctica, justamente no supe gestionar, anticiparme a lo que podía ocurrir en la clase. Parece paradójico porque estuve semanas pensando y organizando las actividades para que salieran bien, o al menos que nos diera tiempo para hacer lo que tenía planeado. 

Pero no fue así, el principal problema fue el tiempo, en concreto la falta de tiempo. Era con un problema que contaba desde un principio porque los contenidos estaban muy condensados en apenas tres sesiones de 45 minutos (que reales son muchos menos).

El segundo problema fue no tener en cuenta la manera es la que los alumnos estaban acostumbrados a aprender y a realizar los ejercicios. Esto fue lo que más me molestó porque fue uno de los pilares en los que me basé a la hora de planificar las actividades. Es decir, cómo trabajar los contenidos del libro de texto sin utilizar el libro de texto.

Precisamente eso, el hecho de estar acostumbrados a utilizar el libro de texto como material indispensable a la hora de aprender, hizo que ellos mismos considerasen que mis actividades eran juegos y no deberes. Algo que por otra parte me parece muy productivo para ellos porque aprendieron sin ser conscientes de que estaban aprendiendo, o al menos consideraban que mientras jugaban no estaban aprendiendo. 

Era consciente de lo que quería conseguir,: quería que dedujeran las reglas a partir de unas palabras por medio de una actividad que apenas tenía indicaciones por mi parte, al menos la primera vez que la hice, y que fuesen cada grupo los que se gestionaran y "descubrieran" las reglas de cada letra. 

Esta primera sesión fue la peor y la mejor a la vez: la peor porque no realicé una buena explicación de lo que debían hacer (estaba más pendiente del tiempo) y eso produjo que los alumnos no sabían lo que tenían que hacer. Supongo que angustiada por el poco tiempo que faltaba de clase, lo que hice inicialmente fue decirles partes del ejercicio. Por suerte, como no dio tiempo, estuve en el recreo modificando la actividad, realizando materiales que les pudieran servir a la hora de realizar la actividad. 

Me enfadé conmigo misma por no haber sido capaz de adelantarme a lo que podía ocurrir, cosa que pensaba que ya había hecho anteriormente. Parte de ese enfado se lo transmití a los alumnos, algo que por otro lado no debía de haber hecho.

En cambio, fue una buena sesión porque, aunque me costó, creo que fui capaz de controlar la actividad y que todos entendiesen lo que debían hacer. La segunda vez que presenté la actividad fue mucho mejor porque tanto mi explicación como los materiales de los que disponían los alumnos eran diferentes a los de la primera sesión. 

Lo importante no fue solo darme cuenta de que algo estaba yendo mal, sino ser capaz de controlar la situación y tener la capacidad de reorientar la actividad  teniendo en cuenta los aspectos con los que antes no contaba.

Por mucho que he intentado anticiparme a los problemas que pudieran tener los alumnos, realmente te das cuenta de si tu propuesta vale o no es cuando la llevas a cabo. Hay cuestiones que no vas a poder controlar porque no dependen directamente de ti pero sí que puedes aprender a gestionarlas y a controlarte a ti en relación a eso, es decir, aprender a dar clase se basa en eso, en el hecho de ser consciente de que no puedes controlar todo ni a todos pero sí que puedes influir en cada uno tus alumnos, positiva o negativamente, y que ellos también influyen en tu manera de dar clase, de relacionarte con ellos, de hablar sobre cuestiones que pueden o no tener relación con la asignatura, aparentemente.

Siempre que doy clases no me gusta depender de un libro de texto, al menos de uno solo, me gusta disponer de un abanico de posibilidades y a partir de ahí trabajar con diferentes recursos e ir modificándolos en función de los objetivos que pretenda conseguir. 


21 de marzo de 2016

El orden de los factores no altera el producto

Debería estar estudiando inglés pero el primer día después de vacaciones siempre es el peor. Vacaciones vacaciones no han sido, pero estos 3 días me sirvieron para descansar y dejar de lado temas que, aunque siguen pendientes, necesitan reposar. En realidad, la que necesitaba reposar era yo, estaba demasiado "centrada" en todos los asuntos y, por consiguiente, en ninguno a la vez. 

En estas vacaciones exprés, me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no escribía en el blog, al menos no de la manera que solía escribir antes. Los motivos por los que escribo son diferentes en relación a los de hace un, dos o tres años (hace cuatro años ni se me pasaba por la cabeza escribir). Lo cierto es que si al principio escribía sobre temas que tenían que ver intrínsecamente con la universidad, conforme pasó el tiempo los temas fueron cambiando y como consecuencia los motivos también.

Hace mucho tiempo que no escribo porque quiera escribir, sino más bien porque me obligo a mí misma a escribir. Es decir, lo que antes me salía de forma natural, tengo la sensación de que últimamente no lo hago y si lo hago no escribo igual. En sí no es algo malo, o al menos no tanto como si no soy consciente de ello. 

Entonces ¿cómo puedo gestionar eso? ¿Tengo que obligarme a escribir? ¿Debo darme tiempo para volver a querer escribir? ¿Qué significa "querer escribir"? ¿Para qué escribo? ¿Para quién? ¿Escribo porque quiero escribir o porque tengo cierta obligación para quien lee mis post? ¿Alguien lee mis post?

Al principio me daba igual quien estuviera leyendo mis post, de hecho pensé que nadie salvo mi profesor los leía. De hecho ni me cuestionaba que este blog es un espacio abierto en el que todo el que quiera puede leerme. El blog surgió en un contexto universitario, en concreto en una asignatura de la carrera. Pero no terminaron al mismo tiempo, quiero decir, mientras que la asignatura de PDD terminó hace 4 años, al menos las clases presenciales y la asignatura en sí, el blog siguió y va a seguir, no de la misma manera que al principio. 

El hecho de que yo deje o continúe escribiendo en él, no implica que se acabe o no. Hay mucho de mí en él y pro muchos post que borre o modifique eso no va a cambiar el blog. Lo que para mí implica el blog es mucho más que un espacio donde escribir y reflexionar, sino algo más trascendental en mi formación profesional y personal durante estos años de carrera.

El post no iba a ir sobre esto, pero bueno. Escrito queda.

Las prácticas es sin duda uno de los mejores momentos que te ofrece la carrera. Está bien que la carrera te diga cómo puede ser una realidad en una clase, pero hasta que no estás en una no sabes lo que es. 

Tengo experiencia como estudiante en 4 niveles educativos diferentes y cada uno, pese a ser consecutivos, son muy dispares. A nivel organizacional tengo experiencia como ayudante en 3 de ellos y en unos meses espero tenerla en la que me queda. 

De Infantil no me acuerdo mucho:  salvo alguna caída y golpe en la cabeza, no recuerdo gran cosa. De Primaria recuerdo el día que me enseñaron a multiplicar, cuando cantábamos en inglés (el profesor de inglés también era profesor de música y venía siempre a clase con el piano) y demás anécdotas que me guardo por vergüenza. De la ESO prefiero no acordarme. Y de la Universidad una de las mejores etapas de mi vida, junto con Primaria. 

A nivel profesional, no sé cómo funciona la Educación Infantil (algo que llego a comprender cuando a los profesores se les llena la boca diciendo que los años anteriores a los 6 años pueden ser condicionantes e influyentes en las siguientes edades), sé más o menos cómo funciona Primaria (si las leyes educativas no cambiases cada vez que los políticos quieren sabría más al respecto) y de la Universidad, después de 4 años yendo a las reuniones del Departamento, sé que no tiene nada que ver con las etapas anteriores. 

Sé que me he quejado muchas veces sobre el tema, pero aún así no voy a dejar de quejarme. La mayoría de las asignaturas de la carrera priorizan los contenidos conceptuales a los procedimentales y actitudinales. Por ejemplo, si no sabes dividir es porque no sabes ni multiplicar ni restar, ambas consecuencia de no saber sumar.

Después de varios años de carrera  y de mi experiencia como estudiante, he llegado a la conclusión de que hay ciertos profesores que consideran que los niños son los que no entienden. No es que esos mismos profesores no sean capaces de explicarse de otra manera o de hacerles entender a los niños los contenidos. Esta premisa es consecuencia de una perspectiva  centrada en la figura del profesor, es decir, el profesor es el que sabe y los alumnos no, de modo que aquellos alumnos que no entienden las explicaciones es porque no se adaptan a las explicaciones del profesor. Eso implica, en una situación real actual, que una media de 30 alumnos por aula deben adaptarse a lo que una persona diga. No voy a comentar al respecto.

Este post no iba por esto tampoco.

Sólo me quedan 3 días de colegio, dos meses pasan volando. Guardo muchas anécdotas de este tiempo, pero una es especial. Estaba ayudando a un niño a realizar cambios de unidades de medida cuando me di cuenta que al colocar los datos de una resta iba a colocar en el minuendo el menor y en el sustraendo el mayor. Por ese motivo, le dije que arriba iba el grande y abajo el pequeño, a lo que el chico me respondió "El orden de los factores no altera el producto". No me esperaba para nada esa contestación, muy bien argumentada por otra parte si hubiese sido una suma. Cuando le hice entender que solo ocurría en las sumas y las multiplicaciones, se quedó pensativo durante un rato y después me dijo "Tienes razón".

Ese tipo de razonamientos que salen de forma tan natural no se priorizan tanto como deberían, al menos desde mi punto de vista. Darles espacios para asimilar lo aprendido y que ellos mismos sean capaces de construir, organizar y reestructurar su conocimiento es esencial para el aprendizaje, al menos tal y como entiendo yo el aprendizaje. Ver en los errores una oportunidad para aprender y no verlo como un fracaso. No es malo equivocarse, algo normal cuando se está aprendiendo, lo malo es no incorporarlo al proceso de aprendizaje.


14 de febrero de 2016

La grulla

Ya van 3 semanas las que llevo en el colegio y lo mejor de todo es que ya me he aprendido los nombres de todos, o al menos ya no me equivoco tanto. Aunque sigo viéndole lagunas a la metodología, me he dado cuenta de las diferencias y las similitudes entre los 3 colegios y de cómo yo estaba en cada uno de ellos, es decir, el rol que cumplía o no en cada situación y cómo me veían los niños, una parte esencial para modelar mi identidad docente. 

Las primeras semanas no suelo intervenir a nivel del grupo clase porque estoy más centrada en ver cómo funcionan, cómo son y qué características tienen cada uno de ellos. Lo que más me gusta es verlos cuando no está la profesora: cómo se relacionan y cómo resuelven los conflictos sin una figura de referencia. Para mí lo más importante no es el conflicto en sí, sino cómo cuentan ese conflicto a la profesora, qué dicen, qué no dicen, cómo lo dicen, cómo no lo dicen, cómo interpretan lo que ha pasado y para qué se lo dicen a la profesora, es decir, qué quieren conseguir con eso.

Esa es una gran carencia que se tiene en la resolución de conflictos: se demanda siempre a alguien que actúe como intermediario y no se les enseña competencias para que ellos mismos puedan resolver los conflictos. 

Independientemente de cómo esté planteada la educación, una metodología más individualista y competitiva o una metodología más cooperativa y colaborativa, siempre hay conflictos, es algo que se ha normalizado y no se sabe actuar correctamente de manera autónoma. Quiero decir, es innevitable que ocurran conflictos en el colegio, o en cualquier contexto que no sea el educativo, pero siempre se soluciona de la misma manera, o al menos se suele generalizar en la manera de actuar. 

No creo que un mediador ayude a resolver un conflicto, sobre todo teniendo en cuenta que ese mediador no sabe lo que ha ocurrido y su interpretación está influida por las versiones de los que han tenido el conflicto. Mediar no es posicionarse a favor de uno  en contra de  otro; en un conflicto o pierden los dos o ganan los dos. Resolver un conflicto en el que uno quede por encima del otro no es resolver un conflicto. 

No soy la más indicada para hablar de estos temas porque no suelo participar activamente en la resolución de conflictos (me limito a que piensen sobre lo que ha pasado y que lleguen a un acuerdo). No me interesa lo que haya pasado, solo me importa que sean capaces de resolver lo que ha pasado y que hablen de cómo se sienten. Para mí eso no es mediar, tampoco sé lo que es. 

Ya he terminado las clases presenciales de la carrera y puedo decir que a nivel conceptual tengo una buena base, o al menos debería tenerla porque la mayoría de las asignaturas están centradas en contenidos conceptuales, pero a nivel procedimental y actitudinal no tengo una base. Lo que sé sobre este tipo de contenidos lo he aprendido o en las prácticas o en las clases particulares. Por ejemplo, soy capaz de ver que un niño tiene un nivel bajo de expresión escrita y comprensión lectora, pero no sé qué recursos utilizar para suplir ese desajuste. 

Tampoco sé cómo hacer para que a un niño le guste lo que está aprendiendo, algo que para mí es básico. Sé cómo me gustaría que me lo explicaran a mí y cómo lo entiendo yo, pero no soy capaz de saber transmitir esa motivación que siento yo a los alumnos y que sientan lo mismo que siento yo. 

Enseñar no es transmitir conocimientos únicamente sino que la actitud que tenga el que está enseñando es muy importante tanto para el que enseña como para el que aprende. Soy consciente que transmito más en una clase de matemáticas que en una de tecnología por el hecho de que la primera me gusta y la segunda no. No sé cómo hacer para transmitir esa seguridad o ese gusto por lo que enseño independientemente de que me guste lo que transmito. 

Hay contenidos que me gustan más que otros y eso me condiciona a la hora de impartir las clases y transmitir lo que sé porque no solo cuenta el qué sé sino también cómo lo sé y por qué lo sé. Inglés sé porque lo necesito pero no porque me guste y eso me condiciona sobremanera a la hora de dar clases de inglés. Por eso intento hacerlo más dinámico y más entretenido porque si ya de primeras a mi no me gusta, no voy a lograr transmitir nada.

El viernes celebramos en el colegio San Valentín/Día de la Amistad e hicimos el amigo invisible en las clases donde estoy. Como no tuve tiempo hice dos grullas de papel (una naranja y otra verde). La verde era para un chico que cuando me quise dar cuenta la había deshecho (mucho no le gustó) y la naranja para una chica que le dije que era así para que no volviera a pasar lo mismo. 

Como metáfora del aprendizaje es un buen ejemplo porque no todos actuamos de la misma manera ante un mismo estímulo y nuestras acciones modifican el resultado de nuestro aprendizaje. 

28 de enero de 2016

Los primeros días en el cole



Siempre que tengo que hacer algo nuevo, la noche anterior no duermo lo suficiente por los nervios y sueño que me voy a dormir y voy a llegar tarde. Bueno, casi siempre. El lunes fue diferente, ocurrió justamente lo contrario: me dormí y llegué tarde cuando había quedado con la tutora, a quien siquiera conocía, 10 minutos antes de empezar las clases. Lo peor de todo es que no solo llegué yo tarde, sino mi compañero también. De hecho, habíamos ido el viernes para saber dónde estaba el colegio y no llegar tarde el lunes, pero de nada sirvió.

Me pongo nerviosa porque el periodo de prácticas es muy especial para mi. Aunque es cierto que en la carrera aprendes y realizas unidades didácticas y te indican, en el mejor de los casos, los errores o los problemas que pueden surgir a la hora de dar ciertos contenidos en clase, lo cierto es que el mejor marco para aprender a ser profesor es siéndolo, o al menos en un marco que te permita serlo.

El colegio en el que estoy tiene implantado el aprendizaje cooperativo (no todos los profesores lo realizan de la misma manera porque no todos poseen la misma preparación al respecto), algo que en estos meses he podido profundizar tanto en los aspectos positivos como en los negativos, al menos en mi experiencia como alumna. 

Una de las ventajas y a la vez inconveniente que presenta esta metodología es el alto grado de trabajo intrapersonal que conlleva esta manera de aprender. A nivel personal considero que es positivo porque uno no aprende solo, al menos no siempre, y es importante aprender a aprender con los demás independientemente de las afinidades que tengamos con los compañeros. Pero es necesario aprender a gestionarse uno mismo en un grupo, forma parte de él y no sentirse desplazado del grupo.

Si no se enseña y aprende esta competencia, el aprendizaje cooperativo carece de sentido, al menos uno de los pilares desaparece. 

Lo que más me gusta es que la profesora utiliza mucho material manipulativo, algo que no había visto en colegios anteriores pero que en gran medida intento aplicar en las clases particulares. 

Lo mejor de las primeras sesiones, ya sea en el cole o en clases particulares, es que me permite convertirme en diferentes tipos de profesora en función del momento y cómo eso descoloca en gran medida a los alumnos porque no saben realmente cómo soy. No suelo intervenir mucho a nivel de grupo, al menos por ahora, pero sí que lo hago a nivel individual. 

Uno de los motivos por los que intervengo más a nivel individual es porque soy muy mala para recordar nombres y caras. De hecho, hay dos gemelos en dos clases diferentes y los primeros días no era capaz siquiera de saber quiénes eran. 

Las clases se me pasan superrápido y la metodología fomenta que la dinámica de la clase sea muy diferente a la que estoy acostumbrada: la interacción entre los alumnos es constante y el nivel de ruido en clase es más elevado. 

21 de enero de 2016

Lo que más me gusta de la Universidad

Aunque ya he terminado las clases presenciales de la carrera, o al menos eso espero, lo que más me gusta de la carrera es cuando no estoy en ella. Para mi, lo más importante de la carrera ha sido tanto la formación profesional como la personal, aunque no siempre he priorizado ambos aspectos por igual.

He tenido asignaturas que me han ayudado a desarrollarme tanto personal como profesionalmente, mientras que he tenido otras que durante 4 meses he permanecido inmutable a lo que pasaba, o al menos pensaba que esa asignatura debía haberme aportado más. No fue así en gran medida por mi culpa porque ciertos comportamientos o situaciones hicieron que me desligara de la asignatura, al menos a tomármela como un mero trámite para conseguir que me reconocieran los créditos. 

De hecho, una de las causas por las que priorizaba unas asignaturas sobre otras era mi interés y motivación hacia los contenidos, sobre todo al inicio de la carrera, y a mi afinidad hacia el  docente en cuanto a metodologías y recursos que los propios profesores usaban o podían usar en sus clases, sobre todo en los últimos años de la carrera. Por eso, disfruté más de los primeros años que de los últimos.

En gran medida, hay dos asignaturas de los primeros dos años que me ayudaron a desarrollar esa capacidad que tanto me ha marcado en los últimos años. Esas asignaturas no solo me enseñaron a cómo aprendemos sino también a cómo enseñar. Es cierto que he tenido asignaturas específicas de didáctica, pero creo que precisamente estas dos me ayudaron más que las otras, principalmente porque me enseñaron a posicionarme en una perspectiva mucho más abierta en cuanto a la docencia.

La primera fue PDD. Para mi, fue una sorpresa porque no pensaba que esa asignatura formase parte de la carrera de Magiterio y aunque para mi la psicología era otra cosa (la asignatura que di en Bachillerato estaba más relacionada con la disciplina en general y no tan centrada en la educación), me enseñó a ver el aprendizaje y la enseñanza como un proceso dinámico tanto por parte de los alumnos como por parte del profesor. La concepción que tenía de la educación era la que me habían enseñado en etapas anteriores, para bien y para mal. El error que cometí es no ser consciente de lo que había significado esa asignatura para mi hasta pasado el tiempo porque consideraba que era en las prácticas donde los contenidos tenían aplicación práctica y no era capaz de extrapolarlo a otros contextos que no fueran el educativo.

La segunda fue FPAD. Aunque esta clase fue mucho más teórica que la anterior, los contenidos tenían más que ver con cómo ciertos modelos de enseñanza fomentan o no la atención a la diversidad. Pero antes que nada era importante saber qué significaba atender a la diversidad, algo que me he cansado de escuchar en la carrera y que gracias a esta asignatura he llegado a comprender prácticas docentes que realmente atienden a la diversidad. De hecho, uno de los motivos por los que fueron tan desmotivantes las primeras prácticas fue por el "abismo" que separaba la concepción que tenía la profesora de atender a la diversidad en la escuela a la que estaba elaborando yo a raíz de esta asignatura. 

Hay una tercera asignatura que ha significado mucho para mi y que considero básica  en cuanto a la formación del profesorado, algo que por otra parte no tiene mucho sentido que se dé en 4º si realmente los profesores que tanto dicen que es necesario atender a la diversidad cuando siquiera saben diferenciar entre trastorno y dificultad y por no mencionar los factores que inciden en el aprendizaje. El nombre de la asignatura no podía ser otro que "Atención a la diversidad y diferenciación curricular". Uno de los principales problemas es la necesidad de tener a cada alumno "etiquetado" como si permaneciese igual durante su vida. El problema de etiquetar es que no se atiende a la diversidad sino a aquellos que son capaces de seguir las explicaciones del profesor y a los que no se les considera como alumnos con necesidades educativas especiales. Ese término no me gusta por lo que conlleva, al menos lo que considero que implica. Integrar e incluir no son sinónimos, por mucho que la gente los considere como tales, de ahí el problema de lo que se considere atender a la diversidad. Para mí no implica sólo que los alumnos estén en una misma clase, sino no producir segregación dentro de la clase. 

Cada periodo de prácticas que pasa es más interesante para mi porque no soy la misma, la información que tengo y que puedo empezar a gestionar en una clase es muy diferente al anterior. De hecho, es uno de los llamativos más importantes que tiene la docencia que más me gustan. 

Para mi, las prácticas es un periodo en el que aun sin estar en la universidad puedes aplicar todo lo que has aprendido en ella. Hay muchos procesos que tienen lugar en una clase y aunque es cierto que estar de prácticas no es igual que ser profesor, al menos no en mi experiencia, es verdad que te permite tener una perspectiva más amplia y REAL de lo que es una clase. 



Ese vídeo es uno de mis favoritos de la carrera porque solo con la mirada explica las diferencias entre los niños y los padres a la hora de interpretar el mundo real, algo que en muchas ocasiones se distorsiona de tal forma a los niños cuando no son ellos quienes deben de cambiar su mirada de ver e interpretar el mundo. 

Para mi, la docencia es una de las profesiones más complicadas y reconfortantes que hay. La docencia no es enseñar y que los alumnos aprendan, estos procesos no siempre ocurren a la vez, aunque el que enseña siempre aprende quiera o no quiera. La docencia tampoco es saber mucho sobre un tema o muchos temas, de nada sirve saber mucho si no saben enseñar, de hecho no enseñan conocimientos sino que los transmiten. La docencia es darse cuenta que no todos los alumnos aprenden como el profesor aprende, que hay factores que indicen en el proceso de aprendizaje y solo uno de ellos tiene que ver con los estilos de aprendizaje, que los alumnos son personas y no máquinas en las que se deposita el conocimiento y que atender a la diversidad es un derecho de los alumnos y un deber del profesor. 

¿Qué ocurre si un profesor no tiene la respuesta a una pregunta de los alumnos? O peor ¿qué ocurre cuando un profesor tiene miedo a la respuesta de un alumno? Una de las premisa que tenía en primero de carrera era que el profesor poseía el conocimiento y los alumnos no. De esta manera, el aprendizaje y la enseñanza era unidireccional: los alumnos aprenden lo que el profesor les enseña. Pero no ocurre al revés, no es el alumno el que enseña  y el profesor aprende. 

En las clases particulares, siempre me pasa y no lo considero como algo negativo sino todo lo contrario. Creo que la docencia implica tanto enseñar como aprender porque son conceptos que no se dan aisladamente, es más se necesitan mutuamente. 

En 4 días empiezo las prácticas, no sé si serán como las primeras o como las segundas, pero lo que sí sé es que las 9 semanas me van a servir para seguir aprendiendo.

Cuando me despedí de la clase en la que estuve de prácticas el curso pasado, como estaba muy emocionada escribí en la pizarra "No os canséis de aprender". La respuesta fue "Eso es muy aburrido" y me di cuenta que ellos lo consideraban como sinónimo de estudiar. No siempre somos conscientes de que aprendemos y aunque no siempre aprendemos cuándo y cómo queremos tanto las experiencias positivas como las negativas nos enseñan a aprender. 

2 de diciembre de 2015

"Dale la buena noticia"

Últimamente no tengo tiempo de usar el ordenador  para lo que quiero,  siempre lo uso para hacer mis "queridos"  diarios,  en realidad no sé  por qué hablo en plural porque siempre priorizo uno sobre los otros 2, y no dedico tiempo a lo que realmente quiero escribir.

Aunque es cierto que no escribo sobre cuestiones relacionadas directamente con la universidad,  sí  que escribo sobre lo que considero relevante.

Hay muchos tipos de momentos (dulces,  amargos,  rancios,  cariñosos,  relajantes,  divertidos,  etc...)  y no siempre se está  a gusto con el estado de ánimo que se tiene o con los que pasa alrededor,  pero en muchas ocasiones no depende de nosotros el estado de ánimo que tengamos sino que se ve influenciados por otros motivos.

Lo bueno de estar en un estado de ánimo "malo", o no deseado,  es que disfrutas mucho más  de las actividades que se salen de lo normal,  que tienen cierto carácter disruptivo con respecto a las expectativas que tienes y que se consideran feedbacks negativos.

En estas semanas no hay mayor feedback negativo que entrar a la habitación de mi niña y que le diga su madre "dale la buena noticia".

Ayer,  rebuscando por los papeles que he ido acumulando estos años en la carrera,  encontré  unos cuestionarios que me pasó  la profesora del colegio en el que estuve  de prácticas este año.  Sin duda una de las mejores experiencias que tuve este año.  Y no me acordaba que le había  dicho a "Jalal"  que me escribiera su nombre en árabe.

Creo que no hablé  de él en post anteriores pero lo cierto es que ayer me alegró  el día.  Aunque las primeras sesiones no le daba yo las clases,  sino que me limitaba a ver cómo lo hacía  la profesora y ayudarla cuando me lo pedía, las últimas sesiones era yo quien estaba con él y las disfrutaba mucho.

Me encantaba su afán  por hablar pero a la vez era aparentemente imposible porque el idioma no era el mismo y las clases eran para que aprendiera castellano.  Cuando era yo la profesora,  hacía  más hincapié  en la comunicación  oral que en la escrita,  por lo que la interacción  era totalmente diferente.

El caso es que un día  le dije que escribiera su nombre primero en castellano y luego en árabe.  Le gustó  tanto que escribió  otra palabra, no sé  si mi nombre o algún  otro.

Hasta ayer no me acordaba dónde  estaba ese papel,  de hecho pensaba que se lo había  quedado él o lo había  perdido. Pero descubrí  que estaba detrás del cuestionario que me dejó  la profesora.

Hay detalles que hacen que un estado de ánimo cambie.  Además,  un estado de ánimo  es complejo emocionalmente porque las emociones son muy complejas y dinámicas,  por lo que puede  ser relativamente fácil,  o no,  cambiar anímicamente.

19 de mayo de 2015

Salida: 15 de mayo



Lejos queda el 7 de abril cuando empecé las prácticas en un colegio del que no sabía ni el nombre. La primera vez que fui pensaba que se llamaba de otra forma. Aunque hoy es la última vez que estuve, fue como volver allí por primera vez pero con la diferencia de que sabían mi nombre.

Llegué en el recreo para que me firmaran el diario de aprendizaje y para ver a mis niños. Hasta que llegué a la puerta del edificio no paraba de escuchar mi nombre pero no sabía quién me lo decía. 

Estuve hablando con la tutora de prácticas mientras las niñas jugaban alrededor y viendo como poco a poco iban apareciendo niños para preguntarme por las demás compañeras de universidad. Nunca nos habían visto separadas.

Igual que hoy estaba muy tranquila el viernes estaba muy nerviosa. Hasta antes del recreo estaba relativamente tranquila, pero el recreo fue muy extraño. Estuvimos en la sala de profesores porque les llevamos bizcochos y estuvimos en el patio, no como el resto de los días, sino siendo conscientes de que era el último y todo lo que acarreaba eso. 

Lo peor de las prácticas ha sido que no las hemos podido disfrutar por los exámenes. No tienes tiempo de disfrutar si tienes la presión de que a los 4 días de terminar las prácticas tienes los exámenes y mucho menos si tienes que realizar trabajos en grupo todavía sin acabar. 

Para mí, las prácticas es el momento en el que verdaderamente ves si vales para ser profesor o no, para saber si verdaderamente te gusta o no y para replantearte qué tipo de profesor quieres ser. Observas muchas maneras de actuar de llevar a cabo en clase, de poder hacer frente a conflictos y a dar clase que es mucho más complicado de lo que parece en un principio. 

No me refiero solo a los contenidos conceptuales, ni a enseñar un tema, sino a dirigir una clase, hacer que todos comprendan lo que les explicas, que no se pierdan mientras explicas, que sean capaces de ser autónomos y que lleguen a conclusiones por ellos mismos. Personalmente, considero que es lo más difícil de la docencia la capacidad de adaptación que tiene que tener un profesor en función de sus alumnos. 

A lo que iba, el viernes después del recreo la profesora me enseñó los dibujos que me habían hecho y me emocioné pero me fui al baño. También les llevé chuches a mis niños de 3º y no había quien me parara. 

Sin duda la peor clase fue la última, sobre todo los últimos 10 minutos con la despedida (de los alumnos), los abrazos, los regalos y las chuches. No podía ni hablar y al final ni me despedía verbalmente, pero les puse en la pizarra "No os canséis nunca de aprender" a lo que una niña me contestó "Eso es un aburrimiento". 

Aunque según el calendario de las prácticas, mi último día en el cole era el viernes, sé que va a ser el primer último día de muchos. 


10 de mayo de 2015

Hablar sin mover la boca



Cinco semanas han pasado desde que empecé en el cole, al menos eso dice el calendario. Llevo el suficiente tiempo como para haber cogido confianza con la tutora del colegio y con los niños, pero no el tiempo que desearía quedarme. Aún así, la semana que comienza mañana es la última que estoy en el colegio.

Por una parte quiero terminar porque durante estas semanas han pasado cosas que no me han dado tiempo a asimilar y porque dentro de dos semanas tengo los exámenes de la universidad, lo que me hace no poder disfrutar de las prácticas. 

Pero no quiero terminar porque llevo muy mal las despedidas y porque tengo la sensación de que estoy empezando a disfrutar de las prácticas tarde. 

Precisamente para que no me cueste tanto dejar de verles, tomé la decisión de diferenciarme del rol de la profesora. Por ejemplo, cuando llego antes que la profesora y están los responsable del silencio apuntando en la pizarra quién habla, dejo que lo sigan haciéndolo aunque esté yo. Se supone que cuando hay un profesor no tienen que mandar callar ellos, sino el profesor, pero yo prefiero que se tranquilicen entre ellos porque  considero que yo estoy de paso y que tienen que hacerlo esté o no esté yo. 

Hace un par de semanas, mientras estaba en el recreo hablando con las compañeras de universidad, un niño de mi clase se acercó a mí con la intención de decirme algo, pero al ver a las chicas se asustó y se quedó sentado mirándome. Le pregunté qué había pasado pero no me contestó y miró a las chicas, por lo que me acerqué yo. Después de explicarme lo que había pasado le ayude a resolver lo que había pasado. 

El miércoles nos fuimos de excursión a ver una obra de teatro en Guadalajara y como estaba lejos del colegio fuimos en autobús. Personalmente considero que la obra era compleja para que los niños la entendieran, como terminó pasando, y no les gustó. Cuando salimos del teatro me fui con unos pocos al baño y cuando estábamos fuera me preguntaron si me gustado a lo que respondí que no. 

Me quedé con ellos hablando sobre la obra y otros temas que salieron hasta que vino el autobús para llevarnos al colegio. En ese tiempo de espera, una niña me dijo si me sentaba detrás del autobús con ella y le dije que sí, pero debe ser que no me creía y me perseguía con la mirada todo el rato. 

Como íbamos dos profesores y yo, le dije a mi tutora del colegio que si me podía poner atrás y me dijo que no había problema en eso. Tardamos 10 minutos de puerta a puerta, no sé la de veces que pudimos cantar "¿Quién se ha cagao en el bote de colacao?". La primera vez que lo escuché me hizo gracia porque cuando yo era pequeña la canción no era así, pero es graciosa la rima. 

Tanto en la clase como en el recreo o en una excursión, lo importante no es lo que se dice sino aquello que se quiere decir o se dice sin mover la boca. Aquello que está implícito pero que no se menciona. Es complicado inferir lo que quiere decir una mirada o un silencio, pero hay veces que se dice más con un silencio o con una mirada que diciéndolo. 


7 de mayo de 2015

Plastilina a la cartulina

Hoy he dado mi primera clase a todos y lo cierto es que no ha sido, para nada, como lo había planeado. Siempre que me pasa esto me acuerdo de la epigénesis que vimos en PDD y acabo de ver el post que escribí, cuanto menos curioso...

Cuando planifico una sesión intento tener en cuenta a los alumnos, es decir, utilizo dinámicas más o menos creativas y en los que los alumnos puedan participar activamente. Es cierto que según en qué asignaturas es más fácil que en otras emplear dinámicas más creativas, pero creo que la mejor manera de aprender es mediante la manipulación porque si no eres capaz de aplicar lo que has aprendido al final lo olvidas.

Mi planteamiento inicial era hacer dos pequeñas actividades a partir de una bola de plastilina: 

  1. Con la mitad de la bola hacer un cuenco y con la otra mitad hacer una serpiente.
  2. Con la bola entera y por grupos, cada uno empezaría a hacer su propia escultura (pensada previamente) mientras escuchan una canción y cuando cambiase la canción debían pasar la plastilina y la cartulina al compañero de la derecha quien tenía que continuar elaborando la escultura de su compañero. Se necesitan tantas canciones como personas haya en el grupo de modo que a cada uno le llegase su plastilina inicial. Cuando recibiesen la suya, tenían tiempo suficiente de terminar su escultura.
  3. Con la bola entera y con partes de otras plastilinas de otros colores hacer una escultura, o bien por parejas o bien por grupo, para posteriormente endurecerlo con cola blanca y que lo tuviesen de recuerdo. 


Pero claro, la magia del directo hace que los planes no hayan sido esos, sino otros muy distintos.

  1. Prefería que los grupos los formaran ellos mismos pero siguiendo un orden (tenían que formar 3 grupos de 6 y 1 grupo de 7 y en cada grupo debía haber un mínimo de 2 chicos y un máximo de 3). Pero la profesora me dijo que no y se pusieron por cercanía.
  2. Pese a que tuve una hora y media para hacer las actividades, una no dio tiempo porque en más de una ocasión me enfadé. Suelo tener paciencia y no me importa que hablen mientras realizan las actividades, pero llegó un momento en que era insostenible el bullicio que estaban montando y como no me gusta gritar, porque pienso que no sirve para nada, me puse a recoger las cartulinas y las plastilinas sin decirles nada, tampoco hacía falta decirlo porque les dije que no estaba dispuesta a gritar al principio de la sesión. La primera vez que me enfadé solo recogí las cartulinas y la profesora les dijo que si estaban 3 minutos callados seguía con la actividad y sino se acababa. La segunda vez les quité todo: cartulinas, plastilina y utensilios para decorar. ¿Lo bueno? Mientras lo hacía estaban callados. ¿Lo malo? Al rato estaban otra vez igual. 
  3. En la primera actividad estuvieron más tranquilos (ejem) pero en la segunda, como no estaba dispuesta a subir la música, el bullicio fue a más. Menos mal que no puse la música en el ordenador porque sé que hubiera terminado muy alta y los demás gritando por encima de ella. Ahora que lo pienso no debería haberlo hecho así porque esa actividad sin música no tenía sentido, pero se me ocurrió decirles la frase de "Plastilina a la cartulina" cuando cambiaba de canción porque no lo oían. 
  4. La segunda vez que me enfadé, como estuve como 5 minutos sin hablar recogiendo las plastilinas y las cartulinas, aproveché para enseñarles lo que había hecho yo en una actividad similar que hice en la asignatura de la carrera, Lenguaje Plástico y Visual. No les dije nada, simplemente la dejé encima de la mesa junto con las plastilinas y las cartulinas. Después de hablar con ellos tranquilamente llegamos al acuerdo de que ellos se callaban y les devolvía el material para hacer la segunda actividad. 
  5. Para ellos, la actividad era una sorpresa porque solo sabían que la semana les había pedido que me dijera una canción cada uno, sin saber si quiera para qué era. Aunque no se escuchaba para todos, salvo en dos ocasiones que se callaron completamente, fui pasando el móvil para que escucharan la canción, sobre todo aquellos que me dijeron que la pusiera.
En post anteriores había explicitado la vinculación que quería hacer entre el análisis que he estado realizando estas semanas sobre el desarrollo moral con el respeto. En la segunda actividad, al dar sentido a algo que no es suyo, quería que trabajasen el respeto y la manera en la que ellos se tratan en clase. Durante la actividad, ninguno se quejó de lo que le había hecho el compañero, simplemente se había limitado a dar sentido a esa escultura. En clase, están acostumbrados a chivarse de que fulanito está haciendo tal cosa que no debería hacer y al interrumpir la clase hace que se centre la atención de toda la clase en ese asunto. 

Sigo pensando que trabajar en valores es tan básico como leer y escribir. Es más se espera que se tengan valores sin enseñarles de manera explícita por qué tienen que actuar así.

Los conflictos que han ido apareciendo en estas 5 semanas van encaminados al respeto. Es decir, si tú faltas el respeto a otro es justo que te falten el respeto. Una de las definiciones de justicia era una situación de venganza, como si vengarse de alguien fuera algo justo. Ojo por ojo y el mundo acabará tuerto.

Pese a que las cosas no han salido como esperaba, hubiera sido mucho peor no prepararme la sesión. En la segunda parte, el grupo entero se ha autogestionado el silencio algo que creo que es básico. Considero que los conflictos internos de la clase vienen porque los niños no consideran que la clase son todos, sino que hay grupos diferentes y eso hace que no tengan concepto de grupo en el que todos ellos están aunque no quieran.

No quise hacer la tercera actividad porque  pienso que lo bueno de la plastilina es que se pueden crear infinidad de figuras y no te manchas, por lo que endurecerla con cola, además de un engorro, impedía que le pudieran dar otras formas que ellos quisieran. 


La semana que viene pensaré algo para hacer con ellos de plástica, no sé todavía qué. Seguramente utilice la música de hoy, pero de manera diferente. Lo mejor de las prácticas, sin duda es todo lo que aprendes y la manera en la que organizas en función de lo que va pasando. Para mí, la capacidad de adaptación en la docencia es básico porque nada sale como lo planeas, o si sale es preocupante. 

Lo peor de las prácticas es la despedida, tanto para ellos como para nosotras. Sinceramente, pienso que dónde se aprende a enseñar es en la escuela enseñando. Puedes leerte muchos libros, artículos, revistas, investigaciones, etc... sobre educación pero nada es comparable a estar en el aula.




30 de abril de 2015

Tarde-noche



Pese a que solo he ido 3 días al colegio esta semana, ha sido la semana que más he disfrutado no solo porque ya empiezo a coger confianza con mis niños sino porque yo me voy soltando en cuanto a mi rol de profesora. 

Quizá tendría que ser más decida a la hora de tomar ese rol de profesora porque ya son 4 semanas las que llevo en el colegio, pero durante este periodo he participado, aunque no he dado ninguna clase específica, e intentando acercarme al grupo, no como una profesora más sino como una profesora de apoyo. 

El lunes vino mi tutora de prácticas al colegio para vernos y conocer a nuestras tutoras del colegio. Quiso entrar a una clase para ver cómo funcionaba y la manera en la que participábamos o no dentro de ella. Como mis compañeras no estaban en sus clases la clase después del recreo y yo sí, la tutora entró en mi clase. 

Tras presentarse a los niños como mi profe, les dijo que según se portaran me pondría una nota u otra. Le tengo que decir que venga más veces porque se portaron genial, al menos la mayor parte del tiempo. Y por lo que parece la tutora de la universidad también porque me dijo que se quedaría un rato y después se iría a ver a la chica de infantil y no se fue hasta que salieron todos los niños. 

El martes se me hizo muy raro, no solo porque no paré de hacer cosas en todo el día, sino porque estuve en la universidad toda la mañana y se me hacía raro no estar en clase. Me pasé toda la mañana pensando en lo que estarían haciendo. 

Ayer entre el colegio por la mañana y las clases particulares de por la tarde no tuve tiempo de prepararme los cuestionarios que tenía que pasar el jueves, principalmente porque no sabía si incluir cuestiones para desarrollar o no. 

Esta mañana, antes de que entraran en clase, me puse a modificar los cuestionarios incluyendo preguntas para desarrollar que consideraba importantes.

En un principio no quise incluirlos en el cuestionario porque tenía pensado pasar otro cuestionario dentro de 2 semanas con situaciones distintas para observar posibles variaciones. Pero mientras iba en coche al colegio, me he dado cuenta de que en función de lo que se considere un castigo, una mentira o algo justo, se considerará como bueno o malo. De modo que de nada me servía saber si ellos consideraban que estaba bien un castigo si lo entendían de diferente manera.

Antes de escribir este post, me he leído lo que cada uno de ellos consideraba que era una mentira, un castigo o algo justo, si cada una de ellas era buena o mala y, para mí lo más importante, el motivo por el que es bueno o malo. 

Han salido reflexiones muy buenas e interesantes como "La mentira es mala porque te hace daño en el corazón", "El castigo es bueno porque aprendes de tus errores" y "Algo es bueno cuando por ejemplo todos vemos la televisión juntos. Es bueno porque es algo que tenemos derecho todos".

El motivo por el que no quería incluir las preguntas a desarrollar es porque considero que es complicado explicar con palabras la mentira, la justicia y el castigo. De hecho, mucho me han dicho que no sabían explicarlo y les he dicho que pusieran un ejemplo de ello. Personalmente pienso que tener la capacidad de explicar con tus propias palabras tu opinión te ayuda tanto a estructurar la información como a reflexionar sobre tu propio punto de vista.

Mientras estaban haciendo los deberes, les he pedido que me dijeran una canción que les gustara.  Lo primero que me han preguntado es para qué era y yo les he respondido que es una sorpresa. Para la actividad que quiero hacer con ellos la semana que viene, necesitaba música y prefería que fuese música que les gustara a ellos y no la que me gusta a mí, aunque alguna incluiré. Para mí, la motivación y el interés es la base del aprendizaje. Además aprovecharé para presentarme porque la primera vez que estuve con ellos no pude ni decir mi nombre para todos. 

Tengo ganas de que llegue el jueves para hacer la actividad con ellos, pero no quiero que llegue el 15 de mayo y despedirme de ellos. 

Por cierto, el título del post es un comentario que me puso un niño en uno de los cuestionarios porque les dije que pusieran su nombre y el mes en el que nacieron. Uno de ellos puso "tarde-noche", puntualizando, creo, al momento en el que nació. Me encantó el detalle.


29 de abril de 2015

"Pero no escribas una tesis, que tú eres capaz"

Ayer fue uno de los días que teníamos que reunirnos con la tutora de la universidad para comentar cómo iban las prácticas y cómo íbamos con el trabajo que le tenemos que entregar al finalizar el periodo de prácticas.

Le expuse el tema que iba a desarrollar y sin que dijera nada me dijo "No escribas una tesis que tú eres capaz". Me sorprendió no solo porque no me esperaba ese comentario sino porque tampoco creo que mis trabajos sean tan largos, o al menos intento que no lo sean. Y más con el tema que he elegido.

Pensaba que era mucho más sencillo desarrollar el tema del desarrollo moral, pero ayer mientras comenzaba la parte teórica del trabajo, me di cuenta de que era mucho más complejo de lo que yo pensaba. Aunque no fue impedimento para elegir otro tema, sobre todo porque considero que es un tema muy interesante y del que se trabaja poco a nivel de aula, 

Por ejemplo, la asignatura de Valores es la sustitución de Religión, algo que mi lógica no llega a entender. Considero que Valores es básico para todos los alumnos y no tiene que estar supeditada a las creencias religiosas que se tenga o no se tenga. Quiero decir, para mi es tan importante enseñar matemáticas como enseñar a compartir o enseñar a resolver conflictos.

En este ratito que tengo de descanso entre colegio y clases particulares, me he puesto a leer sobre el tema y me he puesto a pensar en qué iba a hacer con la información que sacara de los cuestionarios que voy a pasar entre esta semana y la que viene: qué voy a hacer con esos resultados, cómo los voy a interpretar, qué sentido van a tener. 

Me he dado cuenta que cada una de las situaciones que se presentan están basadas en en 3 conceptos: la mentira, el castigo y la justicia. Como son dos sesiones, en cada una de ella se presentan cada uno de los conceptos. Si lo hubiera pasado la primera semana y la última, posiblemente habría más diferencias que en un periodo de dos semanas, no solo por el tiempo sino porque no me conocían como me conocen ahora.

Lo que más me gusta de las situaciones que se plantean es que no es lo mismo cuestionar o reflexionar una situación en la que tú eres el protagonista a una en la que una tercera persona ha llevado a cabo esa situación. Ver las situaciones desde cierta perspectiva ayuda a ser más objetivo y sincero, o al menos debería. 

Lo que no tengo muy claro es si quiero que las respuestas sean anónimas o personales (si son niños o niñas, nacionalidad, tipo de familia a la que pertenecen, etc...)



26 de abril de 2015

Un día más....

Hace un par de meses, en la asignatura de "Literatura española y su didáctica", en la parte práctica, no recuerdo que libro estábamos leyendo salió el tema de la vida y que cada día era un día menos de vida. Nunca lo había visto desde ese punto de vista, ni siquiera me había posicionado al respecto, quiero decir, los días simplemente pasan. Personalmente, prefiero pensar que la vida es un día más...

... para aprender.
... para disfrutar.
... para soñar.
... para reír.
... para llorar.
... para superarse.
... para seguir adelante.
... 

Es curioso porque las chicas de prácticas somos las únicas que estamos en el patio durante el recreo por decisión propia y no por imposición del centro. De hecho, en más de una ocasión nos han dicho que podemos estar en la sala de profesores. A nivel personal, prefiero estar en el recreo porque ves a los niños en otro contexto, que aunque se encuentran en el colegio, en los que son capaces de hacer, o al menos se les permite, aquello que queda prohibido en el aula, la capacidad de hablar y de moverse.

Acorde con esto, leí una frase, no recuerdo de quién que expresa esta última frase. Decía algo así como "Durante los primeros años de vida enseñamos a los niños a hablar pero el resto de la vida pretendemos que se callen y se sienten". La realidad es espantosamente parecida a esta frase. Desde que traspasan la puerta de fuera de la escuela a las 9:00 hasta que salen por ella a las 14:00, se espera que los niños estén callados y sentados durante 3 horas, luego salgan al recreo para después vuelvan a estar estáticos y mudos durante otra hora y media. ¿Por qué?

Cuando iba al colegio, me parecía divertido ponerme a la cola para poder entrar en clase, esperar a que sonara la música para poder entrar a clase, salir y entrar al recreo y para ir a casa para comer. Han pasado 17-11 años desde entonces pero la situación sigue siendo la misma. 

Por suerte, mi tutora del colegio no es tan estricta y permite que haya cierto movimiento en el aula tanto para moverse como hablar. Personalmente, considero que es esencial porque es muy complicado, casi imposible, mantener la concentración durante 3 horas seguidas en unas clases donde no se requiere nada por parte del alumno, simplemente escuchar y callarse. 

Volviendo al asunto del recreo creo que es el momento en el que los niños se muestran tal y como son, aunque en ocasiones el profesor tenga que intervenir, pero aún así es un momento en el que pueden hacer y deshacer a su antojo, cuando se dan cuenta de las consecuencias de sus actos sin necesidad de que nadie se lo diga o se lo imponga. 

Esa libertad no solo pasa en el colegio, sino en los niveles superiores de enseñanza. En mi caso, creo que lo más valioso de la carrera son las prácticas porque es donde verdaderamente ves si te gusta la docencia o no, te lleva a replantearse si aquello que estás realizando es lo que te esperabas o no, si te ves dando clases en tu vida laboral o no, etc...

Llevo 3 semanas en el colegio y esta última semana he estado pensando como llevar a cabo una actividad en el aula con los niños y con la profesora. También quería aprovechar esa actividad para explicarles a los niños lo que estoy haciendo y mejorar la cohesión de la clase.



El tema que más voy a desarrollar es el desarrollo moral, para los que voy a pasar unas situaciones con preguntas tipo test para tener explícitamente la información de la clase, independientemente de variables como sexo, nacionalidad, familia, etc. que aunque creo que pueden influir, quiero centrarme en el aula de la clase y cómo se puede trabajar en el aula los valores esenciales para un buen clima en el aula. 

La actividad que quiero hacer es una parecida a la que hice como alumna hace unos meses en la universidad, en Lenguaje plástico y visual. La actividad consistía en modelar arcilla inicialmente haciendo cada uno sus figuras y después elaborar entre todos unas figuras utilizando la música como motivación a dicha elaboración. En la segunda parte de la actividad, se necesita que los alumnos estén en grupos iguales, que cada uno tenga su arcilla y sobretodo que la figura a modelar sea igual para todos. Por ejemplo, si hay 5 personas en cada grupo, comienza la música y empezábamos a modelar nuestro propio bloque hasta que cambiaba la música y lo tenías que pasar al compañero de la derecha. Ese proceso se repetía tantas veces hasta que cada uno volviera tener su propio bloque. 

Me parece muy buen símil entre el bloque de arcilla  y la clase ya que entre todos aprenden y se regulan como grupo. También porque tienen la manía de chivarse y mentir sobre lo que hace uno y otro. De esta manera, espero que sean capaces de entender que independientemente de lo que hagan cada uno han sido capaces de reconstruir aquello que les llega. Es decir, cuando alguien se queja explícitamente de alguien en clase, la profesora siempre les dice que los únicos que pierden son los que no están atendiendo o están haciendo otra cosa de la que ha impuesto la profesora. O al menos me gustaría que comprendieran eso con esta actividad. 

También es una buena manera de fomentar el respeto ya que no es bonito ni feo lo que te llega porque puedes cambiarlo a tu antojo. Cada figura va a ser distinta pero tiene en común que es una construcción entre todos, en la que cada miembro del grupo ha participado.

Eso sí, no quiero trabajar con arcilla porque si la utilizo no sé dónde va a acabar. Por eso la sustituyo por plastilina. Son 27 alumnos así que tenía un problema con los grupos ya que salían 3 grupos de 7 y un grupo de 6, pero pensé en que la propia profesora participara en la actividad. No sé si quiero que lo sepa o no, pero considero que esta actividad y más por el objetivo moral que quiero conseguir es esencial que participe ella porque en unas semanas me iré del colegio y volverá a estar la clase antes de que yo llegara.