Siempre se me olvida preguntarte, ¿qué tal con el burnout?
Bien.
¿Qué has hecho últimamente?
Bien.
¿Y esa respuesta?
¿Cómo?
Te afecta la falta de vacaciones.
Un poco.
Que te estoy preguntando por el burnout.
Vale.
Que qué has hecho últimamente.
Pues esta mañana he colocados los apuntes que tengo y los he puesto en el archivador nuevo.
¿Eso es todo?
¿Te parece poco?
Esperaba más de ti sinceramente.
Después de hacer en "vacaciones" 3 diarios de los cuales uno no estaba ni planteado, creo que bastante he hecho.
Pues yo el otro día me fui al parque a dar de comer a las palomas.
Muy bien.
¡¡Tú eres tonta!!
No sé cómo me las apaño pero siempre acabo mal contigo. ¿Qué he hecho ahora?
¡Qué no has hecho, mejor dicho!
Joder, es que parece que no va contigo la cosa. Tanta ilusión hace un año con la investigación y el burnout para luego nada.
Eso de para nada que lo digas tú. Yo lo único que te he comentado es que últimamente no he hecho mucho.
No no, es que no has hecho nada. Lo de esta mañana no cuenta.
Tú vas contra mí siempre, es que parece que no me interesa.
No te gusta, por algo se empieza.
Pero eso no quiere decir que no me interese.
Es incoherente eso.
Quizá para ti sí, pero para mi no. Vale que no me guste el tema, aunque eso lo dije hace tiempo, pero eso no quiere decir que no me interese.
Si eso te convence... Yo creo que deberías cambiar de tema para el TFG porque la investigación es esa o esa, pero el TFG...
Esa es decisión mía y ya la tomé. De todas maneras estos últimos meses no he tenido tiempo para la investigación, pero eso no quiere decir que no esté ilusionada por empezarla.
Hace un año casi pedí la beca de iniciación a la investigación, no muy segura de que me la fueran a dar. A los pocos meses, me la concedieron y desde enero hasta junio disfruté económicamente de ella.
El trabajo de familiarización con el tema de la investigación comenzó mucho antes, al menos el de comenzar a leer artículos relacionados con el tema y comenzar a saber en qué consistía.
Sin duda, fue lo más complicado del proceso, al menos a mí me lo pareció, porque no sabía nada acerca del tema y como consecuencia no me sentía segura trabajando con él y en varias ocasiones el hecho de leer simplemente me costaba porque notaba que no me estaba enterando de lo que estaba leyendo. No me importaba leer en inglés, algo que me sorprendió porque nunca lo había hecho, fuera del ámbito académico, si hubiese sido en francés me hubiese costado igual, sino que el contenido no me convencía del todo.
Antes de comenzar la investigación, pensaba que investigar era muy distinto a lo que hice durante estos meses. Pero tengo la sensación de que no aprendí todo lo que debería haber aprendido, en gran parte porque no era capaz de concentrarme y centrar mi atención en el ámbito académico. Estaba muy irascible durante el curso entero y quizá más en el segundo cuatrimestre que en el primero.
Durante las sesiones presenciales que realizamos, aunque dijese que sí me enteraba de lo que me estaba explicando el tutor, realmente desconectaba continuamente, de modo que me perdía constantemente.
Además, me sentía estúpida al no ser capaz de hacer inferencias fáciles acerca del tema, produciendo que mi frustración aumentara y mi seguridad con respecto a la investigación disminuyera.
Recuerdo una sesión en la que estuvimos unos profesores, mi tutor y yo. Mi tutor de la investigación me preguntó si quería realizar la sesión en el despacho o en cafetería con los otros profesores. Por una parte quería estar en el despacho porque tenía una serie de dudas conceptuales sobre las lecturas que había realizado pero por otra sabía que iba a ser mucho más productivo y beneficioso para la investigación contar con la participación de esos profesores.
Precisamente, esa sesión tuvo lugar en una de las semanas que más irascible estaba, pero no estaba siendo consciente de ello, me limitaba a pensar que los demás son los que estaban equivocados y me llevaban la contraria. Y en la sesión quedó reflejado, en mayor medida mi frustración cuando no era capaz de trabajar sobre el tema, tanto porque no quería como porque no me sentía cómoda.
Recuerdo que me enfadaba porque ellos hacían reflexiones, inferencias y conexiones que no llegaba a comprender e incuso veía descontextualizadas del asunto, pero que al cabo de unas semanas, cuando lo volví a escuchar, fueron muy valiosas para la investigación, al menos ayudaron a verlo desde otro punto de vista.
Por suerte, mi nivel de frustración fue disminuyendo conforme me desvinculaba de la investigación. Estos últimos meses, y gracias a que bajó mi nivel de frustración, logré disfrutar mucho más de la investigación, al menos ya no la evitaba, sino que estaba motivada a seguir con ella después de lo que había ocurrido en la sesión conjunta.
Las últimas sesiones, en las que estuvimos redactando la memoria final de la investigación, para mi fueron muy importantes porque me servían para demostrar todo lo que había aprendido, al menos en cuanto a la parte teórica, no solo a mi tutor sino a mi misma.
Como fin de la beca, realicé una entrevista piloto a un profesor de la universidad (precisamente uno de los que estaba en la sesión conjunta). Sin duda, la mejor experiencia de la beca. Me dí cuenta que lo más difícil de la investigación, al menos para mí, fue trabajar en vivo aquello que había leído, inferido, reflexionado o incluso imaginado en el camino hacia la entrevista.
Me gustó la experiencia porque fui capaz de profundizar a distintos niveles las diferentes experiencias que me iba contando.
El mayor miedo que tenía, y que compartí con mi tutor, fue el no saber donde estaba el límite, es decir, hasta donde profundizar. Me respondió que eso me lo respondería el entrevistado de manera muy natural y así fue.
No sé si continuaré o no con la investigación o si realizaré otra más adelante. Lo que sé es que la preparación es esencial y yo solo he dado mis primeros pasos.
No tuve tiempo de escribir sobre la investigación, la nueva
versión, porque la asignatura de Historia consume la mayor parte de mi tiempo
de estudio y porque no había podido leer los textos sobre generatividad, que es
la nueva parte que se ha suplido a autogestión profesional, es decir, antes el
tema a tratar era la vinculación entre Burnout y Autogestión Profesional y
ahora es Burnout y Generatividad.
Burnout es algo relativamente familiar para mí, ya que en
varias ocasiones he podido reflexionar sobre ello, pero no con lo que significa
o implica la generatividad, es más ni siquiera sabía lo que era cuando me reuní
con Alejandro para comenzar la investigación.
Es algo relativamente fácil de comprender pero difícil de
delimitar, al menos para mí. Erikson, autor que describe en su Teoría del
Desarrollo una serie de etapas evolutivas como pequeñas “crisis”, como se
observa en la imagen siguiente:
En cada una de ellas, pueden supervisarse las
anteriores y superar con éxito dichas “crisis”
ayuda al “correcto” desarrollo evolutivo.
Para mí, este asunto es mucho más complejo, sobre todo porque,
y quizá sea un prejuicio, interpreto que se consideran como compartimentos
estancos, donde un nivel 5, por ejemplo, puede servir para mejorar las
anteriores pero eso no quiere decir que no se tenga o pueda tener características de niveles
superiores, independientemente de que se esté en un periodo evolutivo inferior.
El periodo en el que nos vamos a centrar para llevar a cabo
la investigación va a ser en el de Generatividad (vs Estancamiento) donde la
característica principal es la preocupación y el cuidado por los demás, no solo
el propio o el de tu pareja. Por eso, la paternidad y la maternidad se
consideran claves en este periodo.
Precisamente leyendo sobre este periodo, observé las
relaciones que varios investigadores establecen entre Burnout, implicación
personal (rol docente) y Generatividad. Personalmente, la implicación personal
que el docente tenga en su trabajo, es decir, la preocupación que tenga porque
sus alumnos aprendan es el nexo de unión entre Burnout y Generatividad.
¿Pero de qué depende dicha implicación? ¿De su experiencia
como estudiante o como profesor? ¿De lo que considere que es aprender? ¿De
quién es el que aprende y quién el que enseña en un proceso de
enseñanza-aprendizaje? ¿Del tipo de educación que defienda? ¿De ser capaz de
notar que los problemas del aula pueden ser causadas por él? ¿De su vida
personal? ¿De no saber diferenciar entre su vida personal y su vida
profesional? ¿De no saber gestionar no solo su trabajo sino sus emociones
personales? ¿De lo exigente que sea consigo mismo o con sus alumnos? ¿De lo
autónomo que sea trabajando? ¿De su formación como docente? ¿De los motivos que
le llevaron a ser docente? ¿De los motivos por los que sigue siendo docente?
En Habilidades de Counselling, la mayor parte del tiempo
trabajábamos con información cualitativa, a nivel personal mucho más fiable que
unos datos cuantitativos porque obliga a reflexionar sobre aquello que se
pregunta. Es fácil decir que no te gusta algo pero explicar los motivos por los
que no te gustan es complicado, sobre todo si no tienen una base teórica que
pueda ser defendida por quien considera que es así.
Últimamente, no escribo mucho porque estoy centrándome más
en el blog compartido de la asignatura de Educación Inclusiva y porque el resto
de asignaturas tampoco me dejan tiempo suficiente para dedicarme a escribir en este espacio. No me gusta
el hecho de no poder hacerlo precisamente porque creo que más que nunca estoy
comenzando a comprender aspectos de asignaturas pasadas, sobre todo de PDD, que
en su momento no me quedaron claras y ahora están cobrando mayor sentido, en
función de los nuevos contenidos. Queda pendiente reflexionar sobre ello.
Pero este post no va precisamente de mi formación en el
grado, que es la principal en este momento, sino de mi iniciación en la
investigación que desde hace unos meses comencé apenas pasando las encuestas a
un Excel, pero que paulatinamente van cobrando mayor importancia para mí, sobre
todo en mi futura profesión.
Hoy hemos tenido nuestra primera reunión oficial, después de
que me aceptaran la beca de iniciación a la investigación, enfocada sobre todo
a la manera de comprender la investigación desde un punto de vista
cuantitativo, profundizando en los análisis de datos obtenidos a través de los
cuestionarios y también desde un punto de vista más cualitativo por medio de
las entrevistas, donde las preguntas son mucho más abiertas y los datos son más
personales.
A nivel personal, es complicado interpretar o dar sentido a
un cuestionario porque el hecho de puntuar algo bajo o alto es totalmente
arbitrario y personal. Quiero decir, si dos personas puntúan alto un valor, un
ítem, no implica que para ambas signifique lo mismo. Es complicado además
porque solo tienes en cuenta los datos recogidos en un momento determinado. Lo
que sucede alrededor no se tiene en cuenta, por ejemplo.
En cambio, una entrevista da o puede dar valores más fiables
que un simple valor numérico porque se precisa que la persona justifique ese
valor, incluso puede que al principio considere que tiene cierto valor pero
conforme reflexiona sobre ello cambia o puede cambiar su puntuación.
La
primera impresión ha sido buena, aunque faltan todavía muchos datos que
asimilar pero supongo que cuando comience a familiarizarme con ellos cogeré confianza
y podré ser cada vez más autónoma, o al menos eso deseo.
Siempre que tengo que tomar una decisión primero suelo
preguntar a las personas cercanas que harían en mi lugar y a partir de esos
argumentos, al menos los que creo que se corresponden a lo que yo considero que
es cierto, me hago una tabla poniendo esos argumentos, para que la decisión sea
lo más reflexiva posible y tenga, más o menos, certeza de que estoy eligiendo
aquello que deseo.
A principios de Julio, tenía claro con quién o quiénes
iniciarme en investigación, independientemente del tema a tratar, pero otra
persona me propuso otro tema y comenzar a investigar con ella.
Tomar decisiones, al menos la primera vez que tomas esa decisión
y no sabes las repercusiones que pueden llegar a tener en un futuro, es muy
complicado, sobre todo porque las expectativas que tienes tanto de ti mismo
como tú en relación con los demás es un condicionante importante, al menos para
mí, aspectos que tienen ver con la personalidad y/o la identidad.
Por cierto, ¿qué diferencia hay entre personalidad e
identidad? No llego a entender hasta qué punto es lo mismo y qué es lo que les
diferencia.
Volviendo a mi experiencia, después de preguntar a todos los
que consideraba que pudieran ponerse en mi piel, obtuve unanimidad. En cambio,
para mí no quedaba tan clara la respuesta. Claro, es muy fácil decidir si no
tiene repercusiones para ti, o al menos esa decisión no te influye directamente.
Como no me resultaba del todo fiable, me hice la tabla con
los argumentos y después numeré objetivamente dichos argumentos. El primer resultado
fue un empate técnico, así que tampoco me ayudó. Decidí que lo tenía que
desempatar de cualquier modo, pero el segundo resultado fue igual. En cambio,
la tercera vez logré desempatar, en parte influenciada por lo que me decían
desde el principio y porque lo que verdaderamente quería era trabajar con esa o
esas personas desde un principio. No tiene sentido, si sabía que quería trabajar
con esa o esas personas desde un principio ¿qué sentido tenía que me costara
tanto tomar la decisión? ¿Qué me hacía dudar de lo que verdaderamente deseaba
desde un principio?
Curiosamente, uno de los aspectos que más tuve en cuenta a
la hora decidirme por esas personas fue el tema del que íbamos a tratar. Pero
el tema final no es ese. Así que después de comerme la cabeza, el tema cambió.
No es algo que me moleste pero me resulta gracioso.
No sé si en algún momento llegué a explicitar el tema de la
investigación, pero no quería hacerlo hasta que tuviera el tiempo suficiente
como para poder reflexionar tranquilamente sobre él. Puesto que ayer terminé
los exámenes y que el martes empiezo otra vez con las clases, o lo hago ahora o
no lo hago nunca.
Las investigaciones sobre Burnout que han tenido lugar en
España, y a partir de las cuales he ido recopilando información, vienen de la
mano de Montero-Martín y sus colaboradores de la Universidad de Zaragoza que, desde
hace varios años y tomando como referencia los subtipos que diferencia Farber,
vinculan con los aspectos que tienen que ver con el con el contexto de las
personas.
Burnout es una
respuesta prolongada a factores estresantes emocionales e interpersonales cónicos
en el trabajo. Se encuentra fuertemente conectado a las personas que trabajan
con personas, es decir, los trabajos del ámbito social.
Como mencionaba antes, Farber distingue tres subtipos de Burnout
condicionados tanto por el agotamiento (no ser capaz de dar más de sí emocionalmente)
como por el cinismo (actitud distante hacia el trabajo y las personas del
mismo) y por la ineficacia (sensación de no realizar bien las tareas y ser
incompetente en el trabajo):
Frenético: personas que dedican tiempo a
investigar, mucho tiempo destinado a trabajar y alta participación. Puede llegar
a provocar sobrecarga.
Desmotivado: personas con bajo interés en su
trabajo y realizan sus tareas de manera superficial. Indiferencia por el
trabajo.
Quemado: personas que tienen indiferencia ante
sus responsabilidades, sienten falta de reconocimiento de su trabajo y no son
capaces de controlar sus acciones ni su trabajo. Monotonía y aburrimiento.
Sin embargo, las objeciones que tienen los subtipos que
defiende Farber son: no es capaz de clarificar las transiciones entre los
subtipos y las diferencias debidas a la dedicación de cada uno.
La manera que tienen Montero Martín y García-Campayo para
identificar qué subtipo de Burnout es, es por medio de lo que se conoce como “Burnout
Clinical Subtype Questionnarie (BCSQ-36)” donde por medio de un cuestionario
con preguntas relacionadas con los aspectos de agotamiento, cinismo e
ineficacia, diferencian un tipo u otro de Burnout.
También elaboraron otro cuestionario, pero con 12 ítems en
lugar de 36 que tiene el original, que sirve para tener una idea más global de
lo que implica Burnout. Desde este punto de vista, el burnout adopta un punto
de vista diferente, mucho más amplia de lo que verdaderamente es.
Aunque pueda parecer un término fácil o podamos sentirnos
identificado en cierto momento con lo que implica Burnout, no debemos olvidar que
los que sean diagnosticados como Desmotivados tienen los mismos síntomas ni
durante el mismo periodo de tiempo.
Puede que un mismo curso académico, centrándome en el caso
de los docentes, durante 3 meses se esté en el subtipo Frenético y al cabo de 2
meses sea designado como Quemado. Quiero decir, que un momento determinado seas
clasificado como un subtipo no quiere decir que siempre se sea así, sino que en
un momento determinado se sea así. Para mí, los aspectos como la carga docente,
la manera de afrontar o hacer frente al cargo que tenga cada profesor en un
momento determinado, la identidad docente, la capacidad de diferenciar la vida
profesional de la vida personal, etc… son condicionantes, o al menos afectan en
mayor o menor medida, a la hora de cómo cada uno de los docentes se considera
profesionalmente.
Referencias
Montero-Marín and García-Campayo,A newer and broader definition of burnout: Validation or the “Burnout
Clinical Subtype Questionnarie (BCSQ-36)” BMC
Public Health 2010, 10:302
Montero-Marín et al.: Causes
or discomfort in the academic workplace and their associations with the
different burnout types: a mixed-methodology study. BMC Public Health 2013 13:1240
Montero-Marín et al.:
Towards a brief definition of burnout syndrome by subtypes: Development of the
“Burnout Clinical Subtypes Questionnaire” (BCSQ-12). Health and Quality of Life Outcomes 2011 9:74.
Montero-Marín et al.:
Understanding burnout according to individual differences: ongoing explanatory
power evaluation of two models for measuring burnout types. BMC Public Health 2012 12:922