7 de septiembre de 2015

Primer último día de la carrera

Tú por aquí, pensé que ya no escribirías.

En un principio quería escribir, pero luego pensé que mejor no. Así que... Aquí estoy.

Y no querías escribir porque...

En realidad, no pasó nada interesante hoy.

¿Qué se supone que tenía de interesante hoy?

Supongo que nada, pero las expectativas que tenía de lo que iba a pasar hoy fueron altas en comparación con lo que realmente ocurrió.

Por eso decidiste no escribir la primer vez, entiendo.

Sí.

¿Y qué te ha hecho cambiar de opinión?

Porque me he dado cuenta que aunque no salió como yo esperaba, es decir, aun considerando que no hice nada interesante a lo largo del día, no quiere decir que no haya pasado nada. De hecho pasaron muchas cosas.

Cosas como cuáles.

No sé cómo explicarlo. Siempre que vuelvo a la rutina o tengo que hacer algo importante, no duermo la noche de antes y paso la noche imaginando lo que va a ocurrir, como si lo pudiera predecir. 

Tal y como me imaginé que iba a ser el día de hoy, la realidad ha sido muy distinta. 

Vamos que no te ha gustado lo que ha pasado.

Tampoco es eso, simplemente no salió como había pensado.

¿Te sentirías mejor si hubiera pasado como lo hubieses planteado?

No lo creo, me hubiera asustado de mi capacidad de anticiparme a lo que iba a pasar.

Entonces...

Me llamó la atención ese detalle, el cómo consideraba que iba a ocurrir algo sin que dependiese de mí lo que pudiera ocurrir.

El no dormir te afecta demasiado. 

Es posible. 

No tienes muchas ganas de escribir tampoco. 

No demasiadas, pero tampoco me lo tomo como una obligación. Este año va a ser especial...

Ya... Sabías que tarde o temprano la carrera terminaría.

Sí, pero el tiempo pasó demasiado rápido. El año pasado me costó asimilar que estaba en 3º y pensar que este es el último cuatrimestre... Es increíble.

La que no quería ir a la universidad y ahora no se imagina la vida después de ella.

Claro que me la imagino y sé que después de la carrera hay un mundo, pero no quiero imaginármelo de momento, al menos no tan pronto.

Te guste o no, el año que viene ya no estarás en la Facultad y el máster que quieres hacer, si sale, va a ser diferente a la carrera. 

Lo sé y también sé que lo tengo claro desde hace tiempo y que es lo que quiero, al menos tengo claro que me gustaría seguir vinculada a la universidad, ya sea trabajando en ella o participando en algún proyecto o yendo a cursos de verano. No me estaba refiriendo al ámbito académico-profesional.

Entonces sólo te queda disfrutar de estos meses y lo que tenga que pasar pasará.

Al final no va a ser un mal día después de todo. A ti te sentaron muy bien las vacaciones. Estás más relajado y tranquilo conmigo.

No me fiaría mucho, por si acaso...


3 de septiembre de 2015

¿Qué se evalúa en un examen?



A finales de julio, cuando estaba de vacaciones con mis padres, me dijo mi madre que una vecina quería hablar conmigo para que le diera clases a su hijo. Principalmente era para que le explicara las ecuaciones y las analizar sintácticamente oraciones simples. A sabiendas que no iba disfrutar lo que me quedaba de descanso y desconexión de la carrera, estuve todo el mes de agosto con él.


Además de conocerle desde que era pequeño, cuando realicé las primeras prácticas del colegio, él era uno de los niños que estaban esa clase. Medianamente sabía cómo era y cómo podía ayudarle. 

Pero es cierto que al principio no quería darle clases porque no me veía preparada para dar clases particulares a chicos de la ESO. Requería, y requirió, que estuviera mucho más activa antes, durante y después de las clases ya fuera preparándomelas, viendo el aprendizaje de Alejandro como un proceso vivo y pensando en lo que había pasado durante la clase, intentando ponerme en su piel para saber qué es lo que entendía y cómo lo hacía y aquello que no llegaba a entender y el motivo por el cual no llegaba a entender mis explicaciones.

Aunque le conocía de antes, apenas había tenido relación con él, más que de mirar si tenía hechos los ejercicios. De esta manera, la relación que teníamos antes de empezar las clases era muy escasa. Pensé que era algo que necesitaba trabajar los primeros días para que tanto él como yo pudiésemos trabajar bien e implicarle en su propio aprendizaje, que fuese consciente de él y que no se limitara a hacer lo que yo le dijera, que me debatiera cuando no entendiera algo y que fuese el capaz de explicarme a mí si lo que estaba diciéndole era verdad o no. 

Para ello, fue muy valioso conocer ambos contextos en los que había estado últimamente, es decir, en el colegio y en el instituto. Aunque el instituto es el mismo que en el que yo estuve, la experiencia que tenemos es diferente. El primer día estuvimos hablando de los profesores que tenía, algunos fueron míos también, cómo le habían evaluado y cómo le iban a evaluar en el examen que se tenía que presentar. 

El instituto lleva unos cursos evaluando muy mal, por medio de contenidos mínimos. Es muy discutible la manera que tienen de evaluar, por medio de contenidos mínimos, hablando desde la experiencia que tengo con Alejandro de estas semanas. En cada asignatura se priorizan diferentes maneras de aprender. 

Por ejemplo, en inglés el examen principal que tenía que realizar, y que realizó, era una lista de 36 verbos que tenía que poner en infinitivo y en pasado, además tenía que diferenciar entre tiempos verbales y escribir un texto. Le fui preparando el examen de verbos semanas antes del examen final. En total realizó 3 exámenes  iguales a los que realizaría en el examen de verdad. En los 3 cometió los mismos errores que no sé hasta qué punto dependía de la memoria que tuviese. Varios pares de verbos significaban lo mismo y otros siquiera los había usado en frases, sino que se había limitado a estudiárselos de memoria durante el curso, pero (y esto es lo peor) como fallara en un solo verbo suspendía el examen e iría a septiembre con él.

En matemáticas fue mucho peor porque lo que no llegaba a entender eran las ecuaciones, pero me di cuenta que no las entendía porque no llegaba a entender las reglas de cambio de signo, algo que se da en el primer trimestre. Cual fue mi sorpresa cuando hablando con la madre y con él una vez terminó la clase, le comenté el motivo pro el que fallaba y me dijo que la primera evaluación la había recuperado en enero. Mi pregunta es ¿Cómo legó a aprobar? 

En tecnología aprendí yo más de él que él de mí, algo que me gustó porque me sirvió para hacerle dudar y que él pudiera estructurar lo que sabía para ser capaz de explicármelo. 

En cuanto a sintaxis, me di cuenta que solo necesitaba una guía para seguir. Lo que más me llamó la atención es la consecuencia inmediata que tiene la evaluación por medio de mínimos, y es la de "esto no me lo aprendo que no es un mínimo". Es decir, la consecuencia es que se autolimitan, "no voy a aprender más que lo que me piden, aunque sea capaz de aprender más de lo que sé".

Para mí, es una lástima esta manera de evaluar y el primer error es no saber de dónde parten los alumnos, considerar que por el hecho de tener la misma edad y estar en el mismo curso todos tienen el mismo nivel. 

Un problema que los estudiantes tienen, al menos que yo he tenido, y tengo, siendo estudiante, es considerar que es examen es el final del proceso, es decir, no incluir el propio examen como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje sino como el final.

Para mí, el examen es una parte del proceso que no se encuentra al final sino que evalúa lo que se sabe y lo que no, lo que hay que repasar, lo que se entiende y lo que no se entiende, lo que se necesita ayuda y lo que no. Es decir, es una herramienta que sirve para conocer y saber cómo se encuentra en cuanto a contenidos en un momento concreto del proceso y del cual se puede aprender y mejorar. 

Por eso mismo, después de unas 20 horas repasando las asignaturas, le dije que el último día le evaluaría, como le iban a evaluar en el instituto, de las 4 asignaturas. Quería saber cómo hacía frente al examen y que él se pudiera organizar y estructurar el tiempo que iba a tener para realizar los exámenes, sobre todo teniendo en cuenta que tardaba relativamente poco en realizar los exámenes de inglés que le había propuesto. Me daba la impresión que quería terminar en cuanto antes y no se preocupaba de repasarlo, no era algo que priorizaba, ni siquiera lo tenía en cuenta.

Mis indicaciones fueron siempre las mismas: leer el examen entero, preguntarme dudas y realizar primero las preguntas que sabía seguro. En todos los exámenes estaba presente  y, aunque generalmente no me preguntaba, permanecía en silencio a su lado para cualquier cosa que necesitara.

Desde mi punto de vista, es mucho más interesante y productivo para él y para mi que sea él mismo quien se corrija el examen y no fuese yo. De modo que cuando terminaba los exámenes tanto en matemáticas como en sintaxis, llevaba yo resueltos los problemas y en inglés y tecnología utiliza o bien el libro de texto o bien su cuaderno.

Desde hace mucho tiempo, tengo claro que no voy a hacer exámenes en los que esté yo presente porque no sé callarme en los exámenes. Recuerdo que en las prácticas de este año, la profesora acostumbraba a dejarme sola en los exámenes, de modo que entraba y salía varias veces. Cuando veía muchos fallos en algún examen, no los guardaba con los demás cuando estaba la profesora presente y cuando se iba le decía al niño que fuera "Corrige esto antes de que venga Teresa". 

Y con Alejandro no fue diferente, al menos en el de matemáticas.Al principio empezaba dándole pistas y le decía "Ya no te digo más, no me preguntes"  y a los 20 segundos le estaba diciendo cómo se hacía.


1 de septiembre de 2015

Resumen de los primeros meses de investigación



Hace un año casi pedí la beca de iniciación a la investigación, no muy segura de que me la fueran a dar. A los pocos meses, me la concedieron y desde enero hasta junio disfruté económicamente de ella.

El trabajo de familiarización con el tema de la investigación comenzó mucho antes, al menos el de comenzar a leer artículos relacionados con el tema y comenzar a saber en qué consistía. 

Sin duda, fue lo más complicado del proceso, al menos a mí me lo pareció, porque no sabía nada acerca del tema y como consecuencia no me sentía segura trabajando con él y en varias ocasiones el hecho de leer simplemente me costaba porque notaba que no me estaba enterando de lo que estaba leyendo. No me importaba leer en inglés, algo que me sorprendió porque nunca lo había hecho, fuera del ámbito académico, si hubiese sido en francés me hubiese costado igual, sino que el contenido no me convencía del todo.

Antes de comenzar la investigación, pensaba que investigar era muy distinto a lo que hice durante estos meses. Pero tengo la sensación de que no aprendí todo lo que debería haber aprendido, en gran parte porque no era capaz de concentrarme y centrar mi atención en el ámbito académico. Estaba muy irascible durante el curso entero y quizá más en el segundo cuatrimestre que en el primero.

Durante las sesiones presenciales que realizamos, aunque dijese que sí me enteraba de lo que me estaba explicando el tutor, realmente desconectaba continuamente, de modo que me perdía constantemente.

Además, me sentía estúpida al no ser capaz de hacer inferencias fáciles acerca del tema, produciendo que mi frustración aumentara y mi seguridad con respecto a la investigación disminuyera. 

Recuerdo una sesión en la que estuvimos unos profesores, mi tutor y yo. Mi tutor de la investigación me preguntó si quería realizar la sesión en el despacho o en cafetería con los otros profesores. Por una parte quería estar en el despacho porque tenía una serie de dudas conceptuales sobre las lecturas que había realizado pero por otra sabía que iba a ser mucho más productivo y beneficioso para la investigación contar con la participación de esos profesores.

Precisamente, esa sesión tuvo lugar en una de las semanas que más irascible estaba, pero no estaba siendo consciente de ello, me limitaba a pensar que los demás son los que estaban equivocados y me llevaban la contraria. Y en la sesión quedó reflejado, en mayor medida mi frustración cuando no era capaz de trabajar sobre el tema, tanto porque no quería como porque no me sentía cómoda.

Recuerdo que me enfadaba porque ellos hacían reflexiones, inferencias y conexiones que no llegaba a comprender e incuso veía descontextualizadas del asunto, pero que al cabo de unas semanas, cuando lo volví a escuchar, fueron muy valiosas para la investigación, al menos ayudaron a verlo desde otro punto de vista. 

Por suerte, mi nivel de frustración fue disminuyendo conforme me desvinculaba de la investigación. Estos últimos meses, y gracias a que bajó mi nivel de frustración, logré disfrutar mucho más de la investigación, al menos ya no la evitaba, sino que estaba motivada a seguir con ella después de lo que había ocurrido en la sesión conjunta. 

Las últimas sesiones, en las que estuvimos redactando la memoria final de la investigación, para mi fueron muy importantes porque me servían para demostrar todo lo que había aprendido, al menos en cuanto a la parte teórica, no solo a mi tutor sino a mi misma. 

Como fin de la beca, realicé una entrevista piloto a un profesor de la universidad (precisamente uno de los que estaba en la sesión conjunta). Sin duda, la mejor experiencia de la beca.  Me dí cuenta que lo más difícil de la investigación, al menos para mí, fue trabajar en vivo aquello que había leído, inferido, reflexionado o incluso imaginado en el camino hacia la entrevista. 

Me gustó la experiencia porque fui capaz de profundizar a distintos niveles las diferentes experiencias que me iba contando.

El mayor miedo que tenía, y que compartí con mi tutor, fue el no saber donde estaba el límite, es decir, hasta donde profundizar. Me respondió que eso me lo respondería el entrevistado de manera muy natural y así fue.

No sé si continuaré o no con la investigación o si realizaré otra más adelante. Lo que sé es que la preparación es esencial y yo solo he dado mis primeros pasos.

31 de agosto de 2015

Ítaca

¿De qué no iba a ser capaz?

No te engañes, solo fue para llevarme la contraria.

Bueno, en parte sí pero no fue el motivo principal.

Pensé que hoy no escribirías y lo dejarías para mañana.

Quería esperar pero quería hablar contigo primero.

¿Conmigo? ¿Qué me querías decir?

¡¡¡¡QUE GANÉ LA APUESTA!!!!

No sé para que pregunto, espero que te hayan sentado bien las vacaciones, al menos se te ve contenta.

¿Vacaciones? Mmmm, no sé si tuve de eso aún pero esta semana quiero hacer lo que quería hacer en vacaciones.

¿Y qué hiciste en agosto?

Desaprender para poder enseñar.

Te han sentado muy mal agosto. ¿Qué has hecho qué?

Dar clases. 

Aahh, eso significa "desaprender para poder enseñar".

En resumen, sí. En la realidad fue mucho más complejo y entramado, sobre todo porque tuve que estar muy activa durante las clases.

Vamos, un coñazo.

¡Qué delicado eres!

Según lo cuentas parece un aburrimiento. 

Me gustó la experiencia, sobre todo lo cerca que estaba de casa, pero se pasó muy rápido el tiempo. Además fui mucho más consciente del proceso y pude notar detalles que había pasado por alto en experiencias pasadas. 

Tú misma. Por cierto, eres una tramposa y no ganaste la apuesta.

¿Cómo?

No te hagas la tonta, sabes que no cumpliste el trato.

El trato era publicar o escribir una entrada nueva y eso lo cumplí, cosa que tú no.

¿Y qué sentido tiene actualizar entradas antiguas?

Estoy haciendo algo que ya te explicaré. 

A mí me gusta la idea. 

Seguro que te encanta...

¿Con quién hablas?

Conmigo misma, no te digo... ¿Con quién va a ser?

Yo no te dije nada. 

Perdona fui yo, que tengo doble personalidad. En fin...

Hay quien está peor y tiene triple. 

En fin, ¿no te llama la atención el título del post?

No, pero estoy seguro que no puedo evitar que me cuentes por qué decidiste poner ese título.

Si quieres, no te lo cuento.

Ah, ¿puedo elegir no saberlo?

No, pero me hacía ilusión que me lo preguntaras.

¿Por qué lo llamaste así?

Porque en las últimas clases con mi niña se había ido con su madre a Madrid a una casa que tiene habitaciones temáticas y en la que estuvo ella le hablaron sobre la Odisea. Su madre le había comprado un perro de peluche y le llamó así.

Sé que me voy a arrepentir de esto, pero ¿qué sentido tiene esa historia contigo?

Me pareció bonito el nombre y le pregunté si sabía lo que significaba, me contestó que no y le conté parte de la obra. 

Muy bien, pero no me contestaste. 

Supongo que me sentí identificada durante estos meses con ciertos momentos de la obra y me ayudó a relajarme y tranquilizarme.

Eso tiene que ver con el curso de verano.

Ayudó a relativizar y objetivar todo lo sucedido. 

Entiendo. Bueno, ¿y que harás en esta semana?

Estudiar inglés...

Jajaja. No tienes remedio. Te quejas porque has estado todo agosto trabajando y ahora que puedes descansar te pones a estudiar inglés.

Yo no me quejé, inglés lo tengo que hacer sí o sí. Como no empiece pronto, veo que no voy a poder terminar la carrera por no tener el nivel. 

¿No vas a escribir los post esos que tienes pendientes?

Claro, no voy a estar estudiando todo el día, solo quiero ponerme en serio para quitármelo cuanto antes.

Bueno, pues entonces estaré pendiente de lo que escribas, sobre todo de la investigación que hace mucho que no escribes.

Si en el fondo te caigo bien.

Sí, muy muy muy en el fondo.







12 de agosto de 2015

Esta con tal de llevarme la contraria es capaz de hacer cualquier cosa. 
El trato era que ella no escribía pero no dijimos nada de que yo no pudiera. 

Ahora dice que le da pena terminar la carrera, como si se acabara su vida con la carrera. Luego dirá "Me da pena dejarte". ¡UNA MIERDA QUE SE COMA! Si tanta pena le doy, ¿por qué se va? Si tanto he sido para ella durante estos años, tanta pena no le daré si me va a dejar solo.

Diría: "Necesito madurar" ¿QUÉ SE PIENSA QUE ES? ¿UN TOMATE? 

Es absurdo que no siga escribiendo en el blog cuando termine la carrera. Si para ella el blog es un "espacio de reflexión profesional y personal", no tiene sentido que no escriba aquí. Tan mal no llevará las despedidas, como ella dice, si va a dejar de escribir aquí, un sitio que, según ella, es una vía de escape aparte de lo que quiera decir.

No creo que nadie la aguante tanto como la he aguantado yo durante tanto tiempo. ¡QUÉ PESADILLA DE TÍA! Que coñazo dio estos meses con la investigación. Si hubiese querido, podía haberlo escrito en junio y julio. Tan importante no habrá sido para ella si ha preferido "desconectar" del blog y dejarlo par septiembre. Además, que para coger el dinero todos los meses no le preocupaba no estar aprendiendo y todo porque "no podía centrarse". ¿Qué pasa? ¿Antes no podía pero ahora sí? Joder, cómo cambia la carbona. No pasó tanto tiempo. Para poner la mano no estaba mal.

¿LAS PRÁCTICAS? Otra cosa igual. Siempre dice lo mismo, es lo mejor de la carrera porque  "la carrera está muy mal estructurada y organizada". Tan mal no estará si sigue en ella. Y lo de "Si pudiera cambiarme a la carrera de Psicología lo haría" SEGURO QUE SÍ, CAMPEONA. Lleva diciendo eso desde 1º de carrera, si hubiese querido lo hubiese hecho, pero claro a la princesita le cuesta mucho levantarse pronto por la mañana que ir a una universidad de Madrid porque no le gusta la educación privada y concertada. Por poder, puede. Luego que no se queje.Si hubiese empezado la carrera esa, no existiría y casi que mejor porque para que luego me deje de lado.

¿SOY UN PAÑUELO ACASO? Se desahoga conmigo y cuando me tiene usado, mojado y doblado ¿me tira a la basura? Porque aunque diga que no me va a borrar, sé que va a pasar de mí como de la mierda. ¿Y al otro también le va a dejar solo? Para eso que ni lo cree, no tiene sentido que lo haga si luego no le va a hacer caso y le va a dejar como lo ha hecho conmigo. 

¡QUÉ TÍA MÁS RARA! NO SABE NI LO QUE TIENE NI LO QUE QUIERE.